Por Toni Cruz, periodista. Para leer más de él...
Toni Cruz
Las crisis económicas siempre ponen en entredicho el sistema democrático. La del 29 fue el aldabonazo del fascismo y sirvió, de paso, para el afianzamiento del comunismo en la URSS. En gran medida a la democracia a lo occidental la sostiene el capitalismo y, por eso, su seguridad se supedita a las leyes de Keynes más que a las que sostenía Pericles.
Toni Cruz
Las crisis económicas siempre ponen en entredicho el sistema democrático. La del 29 fue el aldabonazo del fascismo y sirvió, de paso, para el afianzamiento del comunismo en la URSS. En gran medida a la democracia a lo occidental la sostiene el capitalismo y, por eso, su seguridad se supedita a las leyes de Keynes más que a las que sostenía Pericles.
Ahora España, Europa y el mundo viven un momento horroroso. La desaparición del telón de Acero, tan celebrada por lo que trajo de libertad, impuso una hegemonía mundial del dinero que ni el fundamentalismo islámico (que cuenta con un apoyo mucho más importante de lo que se vende por aquí) ha podido compensar. Es paradójico que Marx tuviera razón en tantas cosas y que casi nadie haya sabido leer su discurso en casi ningún sitio.
Ayer hubo muchos jóvenes que se manifestaron pidiendo otro tipo de Democracia. Sin dependencia de los bancos. Lejos de la imagen arquetípica del empresario gordo, con chistera y fumándose un puro.
Es imposible.
La democracia es tributaria del dinero. Es esclava porque está secuestrada por las siglas y enamorada del capital. Pide porque no puede sino abastecerse del egoísmo para sostenerse. Es protestante. Es hobbesiana.
Y, a pesar de todo, sólo hay una fórmula de gobierno mejor, que es la tecnocracia o la oligocracia de los mejores. Pero, claro, eso sería apelar a la lógica y a la mesura y el ser humano, en su rareza, escoge siempre la acumulación a cambio de la estupidez. Estúpidos, como somos todos, nos conformamos con el pan y el circo. Demogracia, demos gracias.






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