(Publicado en Cordobadeporte)
Se rompió el sueño a golpe de cruda realidad. La derrota del Córdoba en el Martínez Valero devolvió a la vida cotidiana a los muchos o pocos cordobesistas que pensábamos que el conjunto blanquiverde podría luchar esta temporada por entrar en el play-off de ascenso. Ya no digo participar directamente de esa lotería de ilusión si no simplemente pugnar por intentarlo. Pero nada de nada, todo se acabó tan rápido como pasa un suspiro.
Por ese motivo, quizá sea mejor refugiarse en lo positivo, que lo hubo en el encuentro ante el Elche. Todo sea por no arrojar más sal a la herida. Al menos algo bueno sucedió, insisto. La alegría nos la dio Lucas Alcaraz con su enésima mirada a la cantera, que en esta ocasión estuvo puesta en Mane. El joven futbolista saltó al terreno de juego ilicitano y entre palmeras pudo incluso convertirse en protagonista si no llega a ser por Jaime.
La participación del jugador del filial con el primer equipo dejó un magnífico sabor que alivió en cierta medida el amargo regusto provocado por la derrota. Y es que con el debut de Mane, esta temporada ya son tres los que se han producido por parte de canteranos. José Manuel Fernández y Fede Vico le precedieron en este sentido.
Entre tanta mediocridad en la que parece seguirá navegando el cuadro califal, el hecho de que los chavales de la casa sean tenidos en cuenta es algo más que gratificante. Porque, seamos sinceros, ya era hora de que alguien pusiera en valor una cantera que pide paso cada vez con mayor fuerza y por mérito propio. Si no lo creen así, atiendan a los números y la temporada que se está marcando, por ejemplo, el Córdoba B.
Sin embargo, el buen hacer en los escalafones inferiores no han sido tenidos en cuenta para nada en mucho tiempo. Por eso resulta tan gratificante ver ahora cómo Lucas Alcaraz ofrece la alternativa a chavales que se lo merecen y que lucharán mucho más que aquellos jugadores foráneos que algunas veces ni se ve correr por El Arcángel.
Me atrevo así a asegurar que por fin alguien vio con claridad que las casas no se comienzan a construir por el tejado. Lucas edifica el Córdoba del futuro desde los cimientos y la primera piedra ya está colocada. Esperemos que se mantenga su apuesta, porque no hay nada mejor que disfrutar con “nuestra gente”. Sobre todo, cuando se lo merece.
A todo esto… ¿Es necesario sentenciar que el trabajo de Iñaki López Murga y Pepe Naranjo en la coordinación de las categorías inferiores es de sobresaliente? Considero que no, pero no está de más recordarlo en una ciudad en que se tiende a padecer amnesia selectiva con mucha facilidad.






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