Que no calle la cantora

El cuatro de octubre se apagó la voz en vida de Mercedes Sosa después de padecer una enfermedad hepática que terminó por vencerla. Sólo eso pudo con la cantora argentina, pues ni siquiera el terror impuesto por Videla y otros personajes de baja calaña en su país hizo que temblarán los cimientos de su virtud: la defensa de la libertad de su pueblo. La Negra desaparecía en cuerpo pero no lo hará jamás en alma. Para eso tendremos por siempre sus discos, vídeos y fotografías, el dulce y grave sonido de su voz perdurará en el tiempo sin duda. Pero ese fue el fin de una historia que brevemente quiero traerles aquí, contado En Cordobés, y cantado en argentino.
De ella supe por vez primera cuando mi madre me contó que la vio en un concierto en Córdoba, allá por la década de los setenta, en pleno movimiento anti franquista. Era la época en que la feria de Pozoblanco era esplendorosa y recibía en concierto a artistas como Alberto Cortez, del que conozco su colosal voz gracias también a mis padres, que allí lo vieron cantar sin micrófono. Todo aquello antes de que Paquirri falleciera en el Coso de Los Llanos el 26 de septiembre de 1984. Pero ese es otro relato bien distinto. El hecho es que las canciones de Sosa comenzaron a entrar en mi cancionero preferido, el que componen todos los que lanzaron su mensaje en pos de la libertad.
Mercedes Sosa comenzó bien joven a dejar claro que servía para esto de la música, y ya en la década de los cincuenta se hizo tremendamente popular en Argentina. Con 15 años, en 1950, ganó el concurso de una radio de Tucumán, su región natal. Ese fue el fulgurante comienzo de una carrera repleta de éxito y grandilocuencia humana. Por entonces, en España Franco tenía bien atado el pensamiento de sus habitantes, aunque en 1956 Paco Ibáñez cantó La niña más bonita de Luis de Góngora, iniciando así lo que se vendría a denominar como canción protesta.Movimiento del Nuevo Cancionero
En los sesenta, década en que falleció Violeta Parra, cantautora chilena de la que versionó Mercedes en múltiples ocasiones, se produjo el gran salto a la fama de La Negra. Entre un mar de canciones populares vendidas de manera comercial surgió el Movimiento del Nuevo Cancionero, del que Sosa fue impulsora junto a otros artistas y que se conoció internacionalmente como Movimiento de la Nueva Canción. Con él pretendió detener el consumismo musical y crear un verdadero recital continuo de folklore argentino. Fue la etapa en que cantó en compañía de su marido, Manuel Oscar Matus, por las universidades argentinas. Poco después llegaría su primer disco, Canciones con fundamento.
En 1965, dos años antes de que Argentina entrara en uno de sus particulares envites con los regimenes militares, alcanzó totalmente la popularidad al vencer en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín. Mercedes Sosa empezaba a ser La Voz de América. Ésta fue, además, probablemente, una de sus etapas más prolíficas. El álbum de 1967 Yo no canto por cantar, con temas como Zamba para no morir o Canción para mi América, se convirtió en un auténtico y rotundo éxito. Fue en pleno febril proceso dictatorial, algo más tarde, cuando se le propuso grabar Mujeres argentinas, un disco claramente reivindicativo y en el que aparecieron títulos como el emblemático Alfonsina y el mar.Y así alcanzó Mercedes Sosa los setenta como una cantante de gran renombre en toda América Latina, y ya había logrado una buena cota de prestigio en Estados Unidos y Europa, donde los movimientos de canción poética y protesta estaban más que asentados. Joan Baez y Bob Dylan, o Víctor Manuel o Joan Manuel Serrat comenzaron a “repartir palos” a quienes oprimían la consciencia humana. En esta etapa surgieron algunos de sus mayores hitos en música folklórica americana, como Canción con todos. En esta década comenzó también a cantar por la ya fallecida Violeta Parra, con un disco titulado Homenaje a Violeta Parra, y en el que destacaron temas como Gracias a la vida o Volver a los 17. Los tiempos más duros estaban por llegar.
Las complicaciones argentinas
En 1973 faltaban apenas dos años para que Franco dejara de apretar la soga del cuello de los españoles. Fue precisamente en aquella fecha en la que Pinochet acabó con la democracia en Chile, país natal de Violeta Parra. Argentina, por entonces, acababa de regresar a la libertad después del último gobierno militar, pero duró poco la alegría. El país se mantuvo en plena convulsión y vivió tiempos difíciles, en los que la violencia era el sinónimo del nombre de aquella nación. A Mercedes Sosa le tocaría vivirlo de cerca como peronista y demócrata empedernida.
Tres años después el ejército volvió a dilapidar la libertad de los argentinos. Videla se convirtió en el presidente de la Reorganización Nacional, que es como los viles y sinvergüenzas asesinos llamaron al golpe y al gobierno de facto. En 1977 editó un álbum homenaje a otro de los grandes cantores americanos, Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui. Sólo un año después fue detenida durante un concierto en Mar de la Plata, en el que también fueron arrestados todos los asistentes. Estaba a punto de aparecer Serenata para la tierra de uno, un disco que sostuvo su voz contra la opresión a su pueblo.La Negra tuvo que exilarse ese mismo año de 1979, y se marchó a París, para después recalar en Madrid. Aunque Sosa podía entrar y salir de su país sin problemas, no podía cantar allí. Aún así siguió lanzando al viento su voz contra la opresión, hasta que pudo regresar a Argentina, para cantar, en 1982, año en que la dictadura se enfrentó al Reino Unido por las islas Malvinas. La derrota en ese conflicto apresuró el final del régimen militar, que felizmente murió un año después. Por aquella época grabó Mercedes Sosa, en la que dio versión a canciones de otros autores como La maza y Unicornio del cubano Silvio Rodríguez.
No obstante, en América se padecía aún la mano dura del conservadurismo político y las armas del ejército. Víctor Jara había perdido literalmente sus manos y fallecido en el Estadio Olímpico de Chile. Pablo Neruda fue cantado por Sosa y por otros cantautores como el valenciano Paco Ibáñez. Sin embargo, la llegada final de la democracia a su país trajo para Mercedes una etapa llena de éxitos y alegrías en Argentina, rodeada de múltiples amigos cantautores.Los nuevos tiempos, a partir de la década de los noventa, debe ser algo que descubran por ustedes mismos, pues ahí queda la gracia de saber más acerca de nuestro pasado y cada relato de la Historia. Aquí simplemente han encontrado la parte más importante, la de mayor interés, de la Historia cantada de una cantora, que no cantante. La Voz de América se marchó en octubre, pero por siempre perdurarán sus poesías musicadas. Ejemplo de ello es su último disco, lanzado apenas encaraba sus últimos días de vida: Cantora. Y es que todos esperamos que la cantora no calle, porque Si se el calla el cantor…
Todas las canciones que aparecen en este artículo las podrás escuchar en Goear, Toda la música de En Cordobés.
(Se han quedado muchísimas canciones importantes en la vida de Mercedes Sosa, como Todo cambia, Duerme negrito o Como la cigarra. Lo único que me queda por decir a los lectores de En cordobés es que espero que con estos dos capítulos de Historia cantada sientan el interés que yo mismo siento por la música de La Negra.)
Si se calla el cantor calla la vida
porque la vida,
la vida misma es todo un canto;
si se calla el cantor, muere de espanto
la esperanza,
la luz y la alegría.
Si se calla el cantor se quedan solos
los humildes gorriones de los diarios,
los obreros del puerto se persignan,
quién habrá de luchar por su salario.
"Qué ha de ser de la vida si el que canta
no levanta su voz en las tribunas
por el que sufre, por el que no hay
ninguna razón que lo condene a andar sin manta"
Si se calla el cantor muere la rosa,
de qué sirve la rosa sin el canto,
debe el canto ser luz sobre los campos
iluminando siempre a los de abajo.
Que no calle el cantor porque el silencio
cobarde apaña la maldad que oprime,
no saben los cantores de agachadas,
no callarán jamás, de frente al crimen.
"Que se levanten todas las banderas
cuando el cantor se plante con su grito,
que mil guitarras desangren en la noche
una inmortal canción al infinito".
Si se calla el cantor calla la vida.



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